El capitalismo es un sistema productivista. El productivismo es el aumento constante de la productividad, la única manera de sobrevivir que tienen las empresas en un contexto competitivo. La competencia obliga a producir siempre más mercancías en la menor cantidad de tiempo posible. Ello implica, entre otras cosas, una revolución tecnológica permanente y la explotación de nuevas porciones de naturaleza, de reservas y de flujos de energía.